POEMA A CAPABLANCA

    

Así pues, Capablanca 
no está en su trono, sino que anda, 
camina, ejerce su gobierno 
en las calles del mundo.

Bien está que nos lleve 
de Noruega a Zanzíbar, 
de Cáncer a la Nieve.

Va en un caballo blanco, 
caracoleando 
sobre puentes y ríos 
junto a torres y alfiles,

el sombrero en la mano 
(para las damas) 
la sonrisa en el aire 
(para los caballeros)

y su caballo blanco 
sacando chispas puras 
del empedrado...

        

Nicolás Guillén