UNA ANÉCDOTA DE CAPABLANCA

   

 

  
J.R.Capablanca en 1892 (a los 4 años), junto a su padre
 

M.I. Nelson Pinal Borges

     

“Es imposible comprender el Ajedrez sin mirarlo con los ojos de Capablanca”

GM  M.Botvinnik, ex Campeón Mundial

                    

   Con este artículo deseo compartir junto a los aficionados amantes del Ajedrez  una interesante e instructiva anécdota del ex Campeón mundial José Raúl Capablanca que escuché hace más de 25 años del Maestro Nacional Francisco Planas. En la misma se aprecia la fidelidad de Capablanca a los Principios fundamentales del Ajedrez.

   Ante todo les diré que el Maestro Planas fue compañero de  Capablanca en el equipo que asistió a la Olimpíada Mundial celebrada en Argentina en el año 1939 y por varias décadas uno de los mejores jugadores cubanos; fue Capitán del Equipo Nacional que representó a Cuba en la Olimpíada Mundial de La Habana en 1966. Como jugador, Planas se destacó por ser un excelente estratega y un gran conocedor de los finales; estuvo participando en Campeonatos de Cuba hasta comienzos de los años 70, cuando la edad comenzó a limitar su nivel de juego. Posteriormente falleció en 1990.

   Buen conversador y de un carácter jovial y ameno, Planas fue muy querido por los ajedrecistas de varias generaciones y en general por todos los que tuvimos el privilegio de conocerlo y compartir con él en varias ocasiones. (Personalmente tuve el honor de ser su discípulo por unas semanas, cuando en 1968 estuvo entrenando al equipo de mi provincia que intervendría en el Campeonato Nacional por equipos de 1968; posteriormente jugué con el en dos Campeonatos de Cuba. Siempre aprecié muy altamente sus sabios consejos)

   Pues bien, resulta que la anécdota en cuestión nació en la Olimpíada de Buenos Aires, siendo sus actores principales Capablanca y Planas; la escuché del propio Planas en una de sus acostumbradas charlas con grupos de aficionados y maestros que se deleitaban con sus exposiciones. Dicha anécdota es muy instructiva y es una muestra de la importancia que le daba Capablanca a la inviolabilidad de los Principios generales del Ajedrez, destacados por el genial cubano en sus obras “Fundamentos del Ajedrez” y “Ultimas lecciones”.

   Resulta que en una de las rondas de la Olimpíada, Planas fue derrotado en apenas unas 20 jugadas, después de soportar un ataque al Rey en el centro del tablero. (Planas no se enrocó) Al finalizar la ronda, el equipo se reunió para hacer el recuento y análisis de las partidas y Capablanca,  molesto por el resultado y sobretodo por la violación de un principio tan elemental como realizar el enroque lo antes posible, le preguntó al perdedor -¿Y Usted, por qué no se enrocó?

   -¡No pude, no tuve tiempo!- respondió Planas.

   -¿Cómo que no tuvo tiempo? ¡Muéstreme la partida!  Le dijo Capablanca.

   Así, al mostrar la partida a Capablanca, éste en un momento de la exposición, interrumpe a Planas y exclama:

   -¡Alto! ¡Ahora, enróquese!

   Los miembros del equipo miraron a Capablanca en silencio, apreciando cuál era el momento de enrocar, lo que en realidad constituía una lección. Pero todos se sorprendieron aún más cuando Capablanca terminó la “lección” con un reproche:

   -¡¡La próxima vez, Usted pierde, pero se enroca!!

   ¡¡Fiel a los Principios!!

   Es de destacar que la Olimpíada de 1939 fue una de las últimas actuaciones en la brillante carrera de José Raúl Capablanca;  defendió el 1er tablero del equipo cubano que logró clasificar para la Final A donde ocupó el 11no lugar entre 15 finalistas y personalmente en todo el evento ganó 7 partidas y entabló 9, mejor resultado que el del Campeón Mundial A. Alekhine, P. Keres, S. Tartakower, entre otros formidables Maestros. Esta labor le valió a Capablanca la Medalla de Oro, la cual le entregó el Presidente de la República Argentina ante una amplia manifestación de afecto y admiración de parte de los miles se asistentes al acto de premiación.

 

Nota: Este artículo fue elaborado gracias a la colaboración desde Cuba, del ferviente amante del Ajedrez y distinguido amigo, Lic. Rodolfo Roque.